Un enigma.

Puede ser debido a mi temprana edad, quizás mi falta de experiencia. Tras un siglo explorando Oblivion los humanos siguen siendo un enigma para mi. Sus vidas transcurren en un suspiro pero se aferran a ella de una manera que supera mi entendimiento. Riquezas, tierras, amores… Como si en tan pocas décadas lo que pudieran conseguir fuera relevante. El mundo es muy viejo, y la evolución muy lenta. Han hecho falta miles de años para construir las civilizaciones que conocemos ahora y sin embargo, los humanos siguen creyendo que los pocos años que llevarán en estas tierras lo son todo. Egocentrismo, impulsión, avaricia… Aferrados a cosas materiales, pero la materia perece. Los nombres tan sólo perduran, a través de los tiempos, en las leyendas.

Pero los humanos olvidan.

¿Cómo podría alzarse una raza que no recuerda sus orígenes, que no respeta a sus veteranos, que no cuida de su progenie? ¿Cómo podría una raza tan desunida, sin fe en si misma, triunfar? Seres efémeros y egoístas, caprichosos e irracionales.

Seres fascinantes, sin embargo. He aprendido más en su compañía de lo que podía haber hecho con la familia. Les he visto sufrir, les he visto amar, celebrar y morir. Tan sólo un suspiro, pero son capaces de cumplir verdaderas proezas. Don y maldición, su debilidad es, para los que saben aprovecharla, su mayor fortaleza. Son capaces de disfrutar de cosas tan fútiles como la fiesta, de desmoronarse por cosas tan irrelevantes como la pérdida de un amigo, de luchar por cosas tan misteriosas como el amor…

Les observo nacer, vivir y morir como observo el follaje de los árboles cambiar de color y caer a lo largo del año. Año tras año, siglo tras siglo. Un espectáculo no menos bello y cautivador. Oigo sus canciones, oigo sus plegarias. Sus llantos y maldiciones. ¿Quizás los humanos disfruten mejor de la vida que nosotros, en realidad? Quizás no la entiendan ni la conozcan tan bien, pero son capaces de vivirla más intensamente que ninguno de nosotros jamás podrá hacerlo.

Nosotros contemplamos, ellos sienten.

Por ello sufren, pero por ello también experimentan felicidad. ¿Son los elfos felices? Satisfechos sí, asombrados a veces… pero ¿_felices_? La humanidad es un sinfín de sentimientos que nosotros jamás experimentaremos. Los mios apuestan por su potencial y yo, observo. Y por un momento, tan sólo un momento… desearía poder sentir el mundo tal y como ellos lo hacen.
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Un enigma.

La herencia de Sir Ebrion ImperatorRex Lily_Vdv